Juana de Arco fue una joven campesina y heroína militar francesa que cambió el rumbo de la Guerra de los Cien Años tras afirmar que recibía visiones divinas para liberar a su país de la dominación inglesa. Con tan solo diecisiete años, asumió el liderazgo del ejército galo, logró romper el crucial sitio de Orleans y abrió el camino para la coronación del rey Carlos VII en Reims. A pesar de ser capturada por sus enemigos, juzgada bajo falsas acusaciones de herejía y quemada viva en la hoguera con solo diecinueve años, su figura trascendió la muerte hasta convertirse en santa patrona, mártir y el símbolo supremo de la unidad e identidad nacional de Francia.
Por todo ello y para conocerla en mayor profundidad en esta lección de unProfesor te contamos quién fue y qué hizo Juana de Arco en un resumen corto .
La infancia de Juana de Arco
Juana de Arco nació alrededor de 1412 en Domrémy, una pequeña localidad situada en la región de Lorena. Su nombre original era Jeanne d’Arc y pertenecía a una familia campesina. Su padre, Jacques d’Arc, era agricultor, mientras que su madre, Isabelle Romée, se encargó principalmente de la educación religiosa de sus hijos.
Juana creció durante una de las etapas más complicadas de la historia medieval francesa. La Guerra de los Cien Años, iniciada en 1337, enfrentaba principalmente a las monarquías de Francia e Inglaterra por cuestiones dinásticas y territoriales. Cuando Juana era niña, los ingleses y sus aliados borgoñones controlaban importantes zonas del territorio francés.
La situación empeoró tras la derrota francesa en Agincourt en 1415. El conflicto dinástico permitió que el rey inglés Enrique V aumentara su influencia en Francia. El Tratado de Troyes de 1420 reconoció a Enrique V como heredero de la corona francesa, mientras que el delfín Carlos quedaba apartado de la sucesión.
Juana creció, por tanto, en un territorio dividido por la guerra. Desde muy joven desarrolló una intensa religiosidad y, según declaró posteriormente durante su proceso, comenzó a tener experiencias que interpretaba como mensajes procedentes de Dios.
Según su propio testimonio, alrededor de los trece años comenzó a escuchar voces y a tener visiones de figuras religiosas, entre ellas el arcángel Miguel y las santas Catalina de Alejandría y Margarita de Antioquía. Juana afirmó que estas voces le ordenaban llevar una vida piadosa y, posteriormente, cumplir una misión relacionada con la liberación de Francia.
Durante su adolescencia, estas experiencias adquirieron una dimensión política. Juana llegó a considerar que debía ayudar al delfín Carlos y conseguir que fuera reconocido como legítimo rey de Francia.
Su familia intentó impedir inicialmente que abandonara su hogar, pero Juana consiguió convencer a algunos hombres de su entorno para que la ayudaran a llegar hasta Carlos. En 1428, cuando tenía aproximadamente dieciséis años, comenzó a buscar la manera de acceder a las autoridades que podían permitirle participar en la guerra.
El ascenso de Juana de Arco
El ascenso de Juana de Arco comenzó realmente en 1429, cuando consiguió llegar hasta Carlos, que se encontraba en la ciudad de Chinon. El delfín era el principal candidato francés al trono, pero su posición era extremadamente complicada debido al avance inglés y borgoñón. Juana consiguió entrevistarse con él y afirmó que había recibido una misión divina para ayudarle. Carlos decidió ponerla a prueba antes de confiar en ella. Finalmente, Juana recibió autorización para acompañar a las tropas francesas.
- Su primera gran intervención tuvo lugar durante el asedio de Orleans, una ciudad estratégicamente fundamental para controlar el valle del Loira. Los ingleses llevaban meses intentando conquistarla y su caída habría supuesto un golpe enorme para la posición francesa.
- Juana llegó a Orleans a finales de abril de 1429. Su presencia tuvo un importante efecto sobre la moral de los soldados franceses. Participó en varios ataques contra las posiciones inglesas y resultó herida por una flecha, pero regresó al combate.
- El 8 de mayo de 1429, los franceses consiguieron levantar el asedio de Orleans. La victoria convirtió a Juana en una figura de enorme importancia y permitió recuperar la iniciativa militar.
- Después de Orleans, las tropas francesas consiguieron nuevas victorias en la campaña del Loira, entre ellas la batalla de Patay. Estos éxitos permitieron avanzar hacia Reims, ciudad tradicionalmente asociada a la coronación de los reyes franceses.
- El objetivo de Juana era conseguir que Carlos fuera coronado para reforzar su legitimidad. Finalmente, el 17 de julio de 1429, Carlos fue coronado como Carlos VII en la catedral de Reims, con Juana presente junto a él. Este acontecimiento fue fundamental porque convirtió la figura de Carlos en la de un rey legitimado públicamente y reforzó la posición francesa frente a los partidarios ingleses.
- Sin embargo, después de la coronación, la influencia de Juana comenzó a disminuir. Carlos VII adoptó una política más prudente y buscó soluciones diplomáticas, mientras que Juana quería continuar las operaciones militares contra los ingleses.
En septiembre de 1429 participó en un intento de conquistar París, pero el ataque fracasó y Juana resultó herida. A partir de entonces, su posición dentro del ejército francés fue cada vez menos importante. En 1430 continuó participando en operaciones militares, pero ya no contaba con el mismo apoyo político que había recibido durante la campaña de Orleans.
El final de Juana de Arco
Para continuar esta lección sobre quién fue y qué hizo Juana de Arco debemos hablar sobre sus últimos momentos, siendo esto clave para comprender su relevancia e influencia.
El final de Juana de Arco comenzó el 23 de mayo de 1430, cuando fue capturada durante la defensa de Compiègne. Las tropas borgoñonas consiguieron apresarla y posteriormente fue entregada a los ingleses a cambio de una importante cantidad de dinero.
Los ingleses tenían un gran interés en utilizar a Juana como instrumento político y religioso. Su presencia junto a Carlos VII había contribuido a reforzar la legitimidad del monarca francés, por lo que desacreditarla podía servir para atacar también la imagen del rey.
Juana fue trasladada a Ruan, donde comenzó su proceso judicial en 1431. El tribunal estuvo dirigido por el obispo Pierre Cauchon, partidario de los intereses anglo-borgoñones.
Fue acusada de diversos delitos relacionados con la herejía, especialmente por sus afirmaciones sobre las voces y visiones que había recibido, así como por vestir ropa masculina. Durante el proceso, Juana respondió a numerosas preguntas y defendió constantemente que había actuado siguiendo los mandatos de Dios.
Finalmente fue declarada culpable de herejía y condenada a muerte. El 30 de mayo de 1431, Juana de Arco fue quemada en la hoguera en la plaza del Mercado Viejo de Ruan. Tenía aproximadamente diecinueve años.
Su muerte no acabó con su influencia. Años después, cuando la situación política había cambiado y Carlos VII había recuperado gran parte del territorio francés, se revisó su proceso. En 1456, un nuevo tribunal declaró que el juicio original había sido injusto y anuló la condena. Muchos siglos después, Juana fue convertida en un símbolo nacional de Francia. La Iglesia católica la beatificó en 1909 y la canonizó en 1920.
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