Algunos ejemplos de yeísmo es decir “yave” en vez de “llave”, o “cabayo” en vez de “caballo”. Y no es un error, es algo muy común. De hecho, probablemente no te hayas dado ni cuenta. Eso que acabas de hacer se llama yeísmo, y lo practican millones de hablantes de español sin saberlo.
En esta lección de unPROFESOR, vamos a explicarte qué es el yeísmo, por qué ocurre y, sobre todo, te daremos muchos ejemplos de yeísmo para que puedas identificarlo fácilmente. Así sabrás cuándo estás siendo yeísta y por qué no pasa nada por serlo.
¿Qué es el yeísmo?
El yeísmo es cuando una persona pronuncia igual la “ll” que la “y”. Es decir, que no hace diferencia al hablar entre palabras como “llave” y “yegua”, o entre “calló” y “cayó”.
En teoría, en español esas dos letras representan sonidos distintos:
- La “ll” suena como una especie de “l” que se pronuncia con la lengua en los lados del paladar.
- La “y” suena como una “i” fuerte, que sale por el centro de la lengua.
Pero con el tiempo, en la mayoría de los países hispanohablantes, esa diferencia ha desaparecido en la forma de hablar. Así que decir “caballo” y “cabayo” suena exactamente igual para muchas personas. Y eso es ser yeísta.
En esta otra lección te descubrimos el uso de la Y y la LL con ejemplos.
¿Dónde hay yeísmo en España?
Hoy en día, la mayoría de las personas que hablan español son yeístas. En países como México, Argentina, Colombia, Perú o Chile, lo normal es no distinguir entre “ll” y “y” al hablar.
En España, el yeísmo también está muy extendido, sobre todo en zonas como Madrid, Andalucía, La Mancha o Canarias. Aun así, hay algunas regiones donde todavía se conserva la pronunciación original de la “ll”, como en Galicia, el País Vasco o algunas zonas rurales de Castilla y León.
Además, en el español de Argentina y Uruguay existe un tipo especial de yeísmo llamado yeísmo con rehilamiento. Es cuando la “ll” y la “y” suenan con un toque parecido a la “sh” inglesa. Por ejemplo, “calle” se pronuncia algo así como “cashe”.
Ejemplos de yeísmo
Ahora sí, vamos a lo más importante: los ejemplos de yeísmo. Estas son palabras que, cuando las pronuncia una persona yeísta, suenan igual aunque se escriban con “ll” o con “y”.
Palabras con “ll” que suenan como “y” en el yeísmo
Estas son algunas de las palabras que se escriben con "ll" pero las solemos pronunciar como si llevaran "y".
- Llave → “yave”
- Llamar → “yamar”
- Llanto → “yanto”
- Llaga → “yaga”
- Lleno → “yeno”
- Calle → “caye”
- Caballo → “cabayo”
- Malla → “maya”
- Pollo → “poyo”
- Cepillo → “cepiyo”
- Llueve → “yueve”
- Llavero → “yavero”
- Collar → “coyar”
- Camello → “cameyo”
- Millas → “miyas”
- Carretilla → “carretiya”
- Muelle → “muye”
- Silla → “siya”
- Relleno → “reyeno”
- Llorar → “yorar”
Palabras con “y” que también suenan igual que las anteriores
Por otro lado, también vamos a ponerte algunas palabras que sí que se escriben "y" pero con las que no vas a encontrar demasiada diferencia de pronunciación con respecto a los ejemplos anteriores.
- Yate
- Yegua
- Yema
- Yogur
- Yunque
- Yerno
- Yema
- Yema
- Yoyo
¿Por qué existe el yeísmo?
El yeísmo no es un error. Es un fenómeno lingüístico normal, que ha surgido por varios motivos:
- Porque es más fácil. Pronunciar dos sonidos distintos requiere más esfuerzo, y como no afecta a la comprensión, muchas personas simplemente dejaron de hacerlo.
- Porque no hay muchas palabras que se diferencien solo por la “ll” y la “y”. Algunas hay, sí, pero son pocas. Por ejemplo, “calló” y “cayó”, o “halla” y “haya”.
- Por influencia social. En los medios de comunicación, en las escuelas y en la calle, lo más habitual es escuchar el yeísmo, así que se aprende sin darse cuenta.
En esta otra lección te hablamos acerca de otros fenómenos que ocurren como el queísmo o el dequeísmo.
¿Está mal hablar con yeísmo?
No, en absoluto. De hecho, la RAE acepta el yeísmo como parte de la norma culta del español. Eso quiere decir que puedes usarlo tranquilamente sin miedo a estar cometiendo una falta.
Eso sí, hay que tener cuidado al escribir. Aunque suenen igual, palabras como “vaya”, “valla” y “baya” tienen significados distintos y se escriben de forma diferente. Por eso es importante saber qué significa cada una, aunque al hablar todas suenen igual.
Problemas del yeísmo: las palabras homófonas
El único “problema” del yeísmo aparece cuando dos palabras distintas suenan igual. A eso se le llama homofonía. En esos casos, la única forma de saber qué significa una frase es fijarse en el contexto.
Algunos ejemplos de palabras homófonas por culpa del yeísmo son:
- Calló (de callar) y cayó (de caer)
- Halla (de hallar) y haya (de haber o el árbol)
- Valla (cerca) y vaya (verbo ir) y baya (fruto)
- Rallar (con un rallador) y rayar (hacer rayas)
Imagina la frase: “Ojalá que la haya hallado”. Si eres yeísta, todo suena igual. Pero en el texto escrito hay una gran diferencia entre el verbo “haber” y el verbo “hallar”.
Aquí te descubrimos una lista de ejemplos de palabras homófonas.
¿Y el “lleísmo”? ¿Qué es eso?
Aunque hoy en día es minoritario, aún existen personas que sí distinguen la “ll” de la “y”. Eso se llama lleísmo. Por ejemplo, alguien lleísta diría:
- “Calló” con una “elle” clara, diferente de “cayó”.
- “Caballo” con un sonido distinto a “cabayo”.
Este tipo de pronunciación todavía se puede escuchar en algunas zonas de España, como en partes de León, Zamora o el País Vasco, y también entre hablantes mayores o con formación muy cuidada.
Así que la próxima vez que escuches a alguien decir “yamar”, “yuvia” o “caye”, ya sabes que no se está equivocando. Simplemente, está hablando como lo hace la mayoría de hispanohablantes: con yeísmo.
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- Corominas, J. (1953). Para la fecha del yeísmo y del lleísmo. Nueva revista de filología hispánica, 7(1/2), 81-87.
- Navarro Tomás, T. (1964). Nuevos datos sobre el yeísmo en España. Thesaurus: Boletín del Instituto Caro y Cuervo, 19(1), 1-17.