La anadiplosis es un figura retórica usada frecuentemente en la poesía, aunque también está presente en la prosa, la oratoria y otros géneros. En pocas palabras, la anadiplosis consiste en la repetición de una palabra o un grupo de palabras situado al final de una unidad sintáctica o de un verso al comienzo de la unidad siguiente. En esta lección de unProfesor.com estudiamos qué es la anadiplosis e incluimos ejemplos para que puedas distinguirla en el análisis de texto o cuando desees dar más expresividad a un texto.
La retórica es la ciencia que estudia los procedimientos linguísticos mediante los que un discurso puede adquirir mayor fuerza expresiva, persuasiva o estética. Las figuras retóricas de repetición son recursos que permiten destacar determinadas palabras, establecer relaciones entre ideas y aportar ritmo al discurso. En el caso de la anadiplosis, la repetición funciona como un mecanismo de enlace entre diferentes segmentos del discurso.
¿Qué es la anadiplosis? Significado literario
Según la Real Academia Española, la anadiplosis es una figura retórica que consiste en la repetición de la última palabra de un verso o cláusula al comienzo del verso o cláusula inmediatamente siguiente. Si analizamos el término desde el punto de vista etimológico, el término anadiplosis procede del griego y está relacionado con la idea de duplicación o repetición. También recibe los nombres de reduplicación o conduplicación.
La estructura básica puede representarse de la siguiente manera:
A → A + B
Por ejemplo: «El tiempo pasa; pasa la vida». La palabra pasa aparece al final de la primera unidad y vuelve a aparecer al comienzo de la segunda. La repetición no es meramente ornamental: establece una continuidad entre ambas unidades y dirige la atención del receptor hacia el término que se repite.
De esta manera, una de las principales funciones de la anadiplosis es reforzar una idea. La palabra repetida adquiere una posición relevante dentro de la oración y puede pasar a ser el eje semántico del discurso. Además, la anadiplosis cre un ritmo, ya que esa repetición ofrece una estructura reconocible que facilita la percepción de las relaciones entre las distintas unidades del texto. En textos argumentativos o discursos públicos, esta figura retórica puede servir además para encadenar ideas de manera progresiva y facilitar la transición de una afirmación a otra.
Cuando la repetición se prolonga a través de varios segmentos, se produce una sucesión de anadiplosis que suele denominarse concatenación. En este caso, cada término repetido sirve de enlace entre una unidad y la siguiente, generando una cadena progresiva. Esta modalidad puede ayudarnos a crear un determinado clímax al permitirnos avanzar de manera gradual a partir de la relación establecida entre cada unidad.
Es importante diferenciar la anadiplosis de otras figuras de repetición. Por ejemplo, la anáfora consiste en repetir una palabra o expresión al comienzo de varias unidades sucesivas, mientras que la anadiplosis exige que el elemento repetido proceda del final de la unidad anterior. Por su parte, la epanadiplosis se caracteriza por repetir una palabra al principio y al final de una misma unidad.
Ejemplos de anadiplosis
En la literatura española podemos encontrar abudantes ejemplos de anadiplosis. Uno de los ejemplos de anadiplosis más célebres y populares aparece en una poesía de Antonio Machado:
«Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar».
En este fragmento, pasar aparece al final de un verso y al principio del siguiente, mientras que caminos cumple una función semejante entre los dos últimos versos. La repetición contribuye a desarrollar la idea del tránsito y del recorrido vital, al mismo tiempo que proporciona continuidad rítmica al poema.
Otro ejemplo significativo pertenece a Luis de Góngora:
«Mal te perdonarán a ti las horas,
las horas que limando están los días,
los días que royendo están los años».
Aquí se observa una cadena de anadiplosis: las horas se repite al comienzo del segundo verso y los días al comienzo del tercero. La estructura encadenada refuerza la representación progresiva del paso del tiempo: horas, días y años aparecen vinculados en una sucesión que intensifica el carácter inevitable de la temporalidad.
También puede encontrarse en Miguel Hernández:
«Mi sien, florido balcón
de mis edades tempranas,
negra está, y mi corazón,
y mi corazón con canas».
La repetición de mi corazón conecta los dos últimos segmentos y concentra la atención sobre el contraste entre la juventud pasada y el envejecimiento presente.
Aquí te contamos qué son las figuras retóricas.
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- Beristáin, H. (1995). Diccionario de retórica y poética (7.ª ed.). Porrúa.
- Aradra Sánchez, R. M.ª (s. f.). Anadiplosis. Littera: Glosario de términos literarios. Universidad Nacional de Educación a Distancia.
- Correas, M. (2025, 28 de julio). Anadiplosis: Qué es la anadiplosis y ejemplos. LanguageTool.
- Burton, G. O. (s. f.). Anadiplosis. Silva Rhetoricae. Brigham Young University.
- Universidad Nacional de Educación a Distancia. (2020, 7 de diciembre). ¿En qué consiste la anadiplosis o reduplicación? Canal UNED.