Qué es la jitanjáfora: ejemplos

Qué es la jitanjáfora: ejemplos

En unPROFESOR te contamos todo lo que necesitas saber acerca de qué es la jitanjáfora y te pondremos algunos ejemplos. El lenguaje no solo sirve para comunicarnos de manera práctica, también es una herramienta para jugar, experimentar y dejar volar la imaginación. A veces, los escritores deciden crear textos en los que las palabras no tienen un sentido claro, pero sí un sonido atractivo, rítmico y divertido. Es aquí donde aparece la jitanjáfora, una figura retórica que sorprende y divierte porque da prioridad a la musicalidad antes que al significado.

Seguro que en alguna ocasión has escuchado canciones, poemas o juegos de patio en los que se repiten palabras inventadas que no significan nada, pero que resultan pegadizas. Eso es exactamente una jitanjáfora: una secuencia de sonidos que parece no tener lógica, pero que funciona como un pequeño hechizo sonoro.

¿Qué es la jitanjáfora?

La jitanjáfora es una figura retórica que consiste en inventar palabras o expresiones que no tienen significado, pero que están organizadas de manera que suenen bien. El objetivo no es comunicar un mensaje concreto, sino crear un efecto musical, estético o incluso humorístico.

Lo curioso es que la propia palabra jitanjáfora es un ejemplo de este recurso: no significa nada en ningún idioma, pero al pronunciarla tiene un ritmo que llama la atención.

Podemos entender la jitanjáfora como:

  • Una forma de jugar con el lenguaje.
  • Un texto que no tiene sentido semántico, pero sí sonoridad.
  • Una herramienta para experimentar con rimas, ritmos y sonidos.

¿Para qué sirve la jitanjáfora?

Puede parecer un simple juego, pero la jitanjáfora tiene muchos usos y beneficios:

  • Artísticos: permite experimentar con el lenguaje, buscando efectos sonoros y visuales.
  • Educativos: es muy útil en la escuela para trabajar la creatividad, la pronunciación y la conciencia fonológica.
  • Culturales: forma parte de canciones, juegos y tradiciones que se transmiten de generación en generación.
  • Expresivos: ayuda a transmitir emociones o sensaciones que a veces las palabras “serias” no logran.
  • Lúdicos: despierta la imaginación y anima a perder el miedo a jugar con las palabras.

Origen de la jitanjáfora

La palabra fue inventada en 1929 por el escritor mexicano Alfonso Reyes, a partir de un poema del cubano Mariano Brull. En ese poema aparecía por primera vez la palabra “jitanjáfora”, y a Reyes le pareció tan adecuada que la usó para bautizar este recurso literario.

Aquí tienes un fragmento del poema de Brull, titulado Leyenda:

Filiflama alabe cundre
ala olalúnea alífera
alveolea jitanjáfora
liris salumba salífera.

Aunque el nombre sea del siglo XX, la práctica es mucho más antigua. Autores del Siglo de Oro como Quevedo, Lope de Vega o Sor Juana Inés de la Cruz ya jugaban con palabras inventadas. Más adelante, escritores de vanguardia como Julio Cortázar, Miguel Ángel Asturias o Alejandra Pizarnik también utilizaron este recurso para experimentar con nuevas formas de expresión.

Aquí te descubrimos qué son las figuras retóricas y ejemplos.

La jitanjáfora en la literatura

La jitanjáfora no pertenece a un único estilo ni a una sola época. Ha aparecido en distintas manifestaciones literarias y culturales:

  • En la poesía clásica, Quevedo ridiculizó a Góngora inventando palabras que no existían para burlarse de él.
  • En las vanguardias del siglo XX, autores como Cortázar inventaron idiomas completos basados en la jitanjáfora, como el famoso glíglico en Rayuela.
  • En la poesía popular y las canciones infantiles, es muy común encontrar versos y juegos que no significan nada, pero que divierten por su sonoridad.

La jitanjáfora en la educación

En la enseñanza de la lengua, la jitanjáfora es una herramienta excelente para trabajar varias habilidades:

  • Creatividad: permite a los estudiantes inventar libremente sin miedo a equivocarse.
  • Conciencia fonológica: ayuda a reconocer sonidos, rimas y ritmos, algo muy útil en la lectura inicial.
  • Oralidad: fomenta la lectura en voz alta, la entonación y la interpretación.
  • Juego con el lenguaje: convierte la escritura y la lectura en una actividad divertida.

Aquí te dejamos un vídeo de nuestro profesor sobre los recursos literarios:

Ejemplos de jitanjáfora

Para que quede claro, veamos varios ejemplos de jitanjáfora que son muy famosos y que forman parte de la literatura.

Mariano Brull (1929)

El poema que dio origen al término:

Filiflama alabe cundre
ala olalúnea alífera
alveolea jitanjáfora
liris salumba salífera.

Nicolás Guillén

Otro de los ejemplos de jitanjáfora lo vemos en este poema Sensemayá. Aquí, el poeta cubano repite sonidos que evocan un canto ritual:

¡Mayombe-bombe-mayombé!
¡Mayombe-bombe-mayombé!
¡Mayombe-bombe-mayombé!

Julio Cortázar (Rayuela)

En el capítulo 68 inventa un idioma llamado glíglico:

"Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios..."

Quevedo (burla a Góngora)

Juego de palabras disparatadas en clave satírica:

Tu forasteridad es tan eximia,
que te ha de retractar el que te rumia,
pues ructas viscerable cacoquimia.

Juegos infantiles

Ahora vamos a dar ejemplos de jitanjáfora que forman parte de los juegos. Seguro que te suena esta retahíla:

milikituli la catuli la potinguele
se fue a la ética, poética, sinfónica
milikituli la catuli la potinguele
se fue a bailar el rock and roll

Música popular (Aserejé, de Las Ketchup, 2002)

El famoso estribillo es una deformación fonética de un rap en inglés:

Aserejé ja de jé
de jebe tu de jebere
sebiunouva
majavi an de bugui an de güididípi.

Cómo crear una jitanjáfora

Inventar una jitanjáfora es más sencillo de lo que parece y puede ser una actividad muy divertida en en casa. Aquí tienes un método fácil:

  1. Crea un banco de palabras inventadas. Lo ideal es que suenen llamativas, tengan ritmo o rimen entre sí. Ejemplo: zapanubes, brontilón, mirabó, tililín.
  2. Combínalas con palabras reales para darles algo de estructura.
  3. Juega con la rima y el ritmo: puedes repetir sonidos, usar aliteraciones o crear pequeños versos.
  4. Recítalo en voz alta: lo más importante es cómo suena.

    Ejemplo inventado:

    Zapanubes brincador,
    sube alto sin temor.
    Brilla, trilla, zumalín,
    canta el eco, tililín.

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    Bibliografía
    • Lebrón Saviñón, C. (2001). Jitanjáfora y poesía.
    • NAVASCUÉS MARTÍN, J. D. (1991). Hacia una estilística de la jitanjáfora. Revista de Literatura, 53(105), 641-652.