Ejemplos de mutualismo
El mutualismo es una de esas maravillas de la naturaleza que demuestra que muchas veces, para sobrevivir, lo mejor es trabajar en equipo. Se trata de un tipo de relación entre dos especies diferentes en la que ambas se benefician. A lo largo de la evolución, muchas especies han desarrollado este tipo de alianzas para ayudarse mutuamente a conseguir alimento, protección o incluso para reproducirse.
En esta lección de unPROFESOR, vamos a explicarte qué es y ejemplos de mutualismo claros y muy curiosos.
¿Qué es el mutualismo?
Antes de entrar a ver los ejemplos de mutualismo, es importante entender en qué consiste.
El mutualismo es un tipo de interacción biológica interespecífica, es decir, entre organismos de especies distintas. La característica principal es que los dos participantes obtienen beneficios de la relación. A diferencia de otras relaciones como el parasitismo (donde uno gana y otro pierde) o el comensalismo (donde uno gana y el otro ni gana ni pierde), en el mutualismo todos salen ganando.
Esta relación puede ser:
- Obligada: cuando las dos especies dependen completamente la una de la otra para sobrevivir.
- Facultativa: cuando pueden vivir por separado, pero al estar juntas, mejoran sus condiciones de vida.
También se pueden clasificar según el tipo de beneficio:
- Mutualismo trófico: cuando el intercambio está relacionado con la nutrición.
- Mutualismo defensivo: uno protege al otro a cambio de alimento u otro recurso.
- Mutualismo dispersivo: uno ayuda a dispersar polen o semillas, normalmente a cambio de alimento.
En esta otra lección te hablamos sobre ejemplos de comensalismo.
Algunos ejemplos de mutualismo
A continuación, vamos a mostrarte algunos de los ejemplos de mutualismo que mejor describen esta condición de los seres vivos. Fíjate porque incluso aparecemos los humanos.
1. El pez payaso y la anémona
Uno de los mutualismos más populares, gracias a películas como Buscando a Nemo. El pez payaso vive entre los tentáculos urticantes de la anémona, un invertebrado marino que libera toxinas para defenderse.
El pez payaso, inmune a esas toxinas, se refugia allí para protegerse de depredadores. A cambio, limpia a la anémona de parásitos y la defiende de otros peces que podrían hacerle daño. Ambos se ayudan y necesitan mutuamente: un caso claro de mutualismo obligado y defensivo.
2. Las abejas y las flores
Otro de los ejemplos de mutualismo es este caso que, en concreto, es mutualismo dispersivo. Las abejas visitan las flores para alimentarse de su néctar. Al hacerlo, recogen polen sin querer y lo transportan a otras flores, ayudando a la planta en su reproducción.
Este proceso se llama polinización y es tan importante que sin él, muchas plantas no podrían formar frutos ni semillas. Y sin néctar, las abejas no tendrían alimento. Así que, sí, las necesitamos mutuamente.
3. Las micorrizas: hongos y raíces de plantas
Las micorrizas son asociaciones entre ciertos hongos del suelo y las raíces de la mayoría de las plantas terrestres.
El hongo ayuda a la planta a absorber mejor el agua y los nutrientes (como fósforo y nitrógeno) del suelo. A cambio, la planta le da al hongo azúcares y vitaminas que produce gracias a la fotosíntesis. Este tipo de mutualismo trófico está presente en más del 90 % de las plantas.
4. Las hormigas y los pulgones
Este caso de ejemplos de mutualismo es muy curioso. Los pulgones se alimentan de la savia de las plantas y excretan una sustancia dulce llamada melaza. A las hormigas les encanta esa melaza y, a cambio, protegen a los pulgones de otros insectos y los “pastorean”.
Incluso los trasladan a otras plantas y protegen sus huevos. Es un ejemplo de mutualismo facultativo y trófico-defensivo.
5. Corales y algas zooxantelas
Los corales no serían lo que son sin las zooxantelas, unas algas microscópicas que viven dentro de sus tejidos. Las algas hacen fotosíntesis y producen azúcares que el coral puede aprovechar como alimento.
A su vez, el coral proporciona a las algas un lugar seguro y nutrientes minerales. Este mutualismo es esencial para los ecosistemas marinos, ya que los arrecifes de coral dependen de esta relación para sobrevivir.
6. La acacia y las hormigas Pseudomyrmex
La acacia cuerno de toro ha desarrollado espinas huecas y unas sustancias ricas en azúcar para atraer a hormigas tropicales. Estas se instalan en la planta, hacen su nido allí y se alimentan de esos recursos.
A cambio, las hormigas patrullan la planta, la protegen de herbívoros e incluso eliminan plantas cercanas que podrían competir por luz o agua. Un ejemplo de mutualismo defensivo obligatorio.
7. Las vacas y las bacterias del rumen
Otro de los ejemplos de mutualismo son las vacas que, como otros rumiantes, se alimentan de plantas ricas en celulosa, un compuesto muy difícil de digerir. Por suerte, en su estómago (concretamente en el rumen) viven bacterias capaces de descomponer la celulosa.
La vaca obtiene nutrientes esenciales y las bacterias encuentran un ambiente perfecto para vivir. Sin esta relación, las vacas no podrían alimentarse adecuadamente. Se trata de mutualismo trófico obligado.
8. El colibrí y las flores de muérdago
En zonas como la Patagonia, algunas especies de colibríes dependen del néctar de ciertas flores, como las del muérdago, durante el invierno. En este intercambio, el ave se alimenta y la planta es polinizada.
En algunos casos, como con el monito del monte, se produce un tipo de mutualismo aún más exclusivo: este pequeño marsupial es el único que dispersa las semillas del muérdago, lo cual es vital para su reproducción.
9. Líquenes: hongos y algas
Los líquenes son un caso clásico de simbiosis mutualista obligada. Se forman por la unión entre un hongo y un alga (o una cianobacteria). El alga produce alimento mediante fotosíntesis y el hongo aporta agua, minerales y protección frente a condiciones extremas.
Pueden crecer en lugares donde ningún otro organismo podría sobrevivir, como rocas, troncos o incluso monumentos históricos.
10. El ser humano y el perro
Sí, incluso nosotros formamos parte de relaciones mutualistas. El perro se domesticó hace miles de años y desde entonces ha acompañado al ser humano en la caza, el pastoreo, la seguridad y como animal de compañía.
A cambio, los humanos le proporcionamos alimento, refugio y cuidados. Es un ejemplo claro de mutualismo facultativo, ya que para muchos de nosotros, sería difícil vivir sin ellos.
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- i Gussinyer, P. S. (2003). El mutualismo y su función social: sinopsis histórica. CIRIEC-España, Revista de economía pública, social y cooperativa, (44).
- Arella, F. R. MUTUALISMO.
