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El Greco y sus obras más importantes

Por Anna Abasolo. Actualizado: 28 junio 2018
El Greco y sus obras más importantes

El Greco (1541-1614) fue un pintor de origen cretense, maestro en el arte de los iconos tardo bizantinos, la pintura veneciana y el manierismo español. No obstante, fue en la ejecución de este último estilo, el manierismo, y en un lugar concreto, Toledo, donde El Greco obtuvo su estado de madurez y genialidad. En esta lección de unPROFESOR os hemos preparado una selección de las obras más importantes de El Greco para entender la importancia histórica de este enigmático personaje.

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¿Quién fue El Greco?

Nacido en la isla griega de Creta, Doménikos Theotokópoulosn adquirió su sobrenombre durante su estancia en Italia (1567-1577). Pese al empeño de Doménikos por firmar sus obras más importantes con su nombre de nacimiento, fue allí donde sus compañeros intelectuales le apodaron “Lo Greco” y, posteriormente, ese sobrenombre viajaría con él hasta Toledo, donde, tras un efecto de castellanización, su sobrenombre se transformó en el hoy conocidísimo “El Greco”.

Es curioso pensar que, en vida, El Greco jamás alcanzó la fortuna deseada. Si bien en Grecia logró ser un reputado maestro de iconos tardo bizantinos, las hipótesis apuntan a que, en Italia, su fuerte personalidad no le ayudó a labrarse una buena reputación entre sus mecenas y compañeros del gremio; provocando la falta de encargos de gran envergadura.

Y en Toledo, sus ambiciones, sencillamente, se vieron truncadas por los caprichos de la historia; pues a los cambios monárquicos del momento, les acompañaron abruptos cambios estéticos, los cuales impidieron, entre otras hipótesis, su entrada como pintor en la corte de Felipe II.

El Greco y sus obras más importantes - ¿Quién fue El Greco?
Imagen: Slideplayer

La Anunciación (c. 1576)

Como avanzábamos anteriormente en esta lección de El Greco y sus obras más importantes, Doménikos tuvo una formación compleja y dispar. Habiéndose formado en sus inicios en la tradición tardo bizantina cretense, una vez instalado en Venecia, no dudó en asimilar la pintura del Renacimiento del Véneto y dejarse influenciar por el color de maestros venecianos tales como Tiziano o Tintorretto.

La llegada del Greco a Venecia coincidió con el momento en el que la pintura veneciana abandonaba todo sentido del orden y el equilibrio clasicista, para dar la bienvenida a las más complejas invenciones manieristas.

Pese a ser una obra creada en Roma –centro artístico con variantes y rivalidades estilísticas respecto a Venecia-, La Anunciación -hoy exhibida en el Museo Thyssen-Bornemisza- es un maravilloso ejemplar de la maestría de El Greco a la hora de asimilar las distintas teorías pictóricas del momento y es por ello que la consideramos una de sus obras más importantes.

La obra representa de manera clara y sin retoques iconográficos la escena bíblica de La Anunciación, momento en que el Arcángel San Gabriel anuncia a la Virgen María que en su vientre llevará al Mesías. Esta pintura se considera una de las últimas versiones que del tema pintó El Greco y es, precisamente, la versión más manifiesta del proceso de asimilación de los colores y la luz de la maniera veneciana del artista.

En las figuras podemos rastrear la influencia del Veronés, mientras que a través de la luz y el uso de los colores vemos la imprenta de Tiziano. Ahora bien, el manejo de toda la composición es sin duda la de un maestro creando un lenguaje propio.

El Greco y sus obras más importantes - La Anunciación (c. 1576)
Imagen: Museo Thyssen-Bornemisza

La Adoración en el Nombre de Jesús (c. 1579)

También conocida como El sueño de Felipe II o Alegoría de la Liga Santa, la obra Adoración en el nombre de Jesús corresponde al primer período toledano de El Greco y anuncia la entrada en su época de madurez creativa.

La pluralidad de títulos con la que se suele denominar la obra, manifiestan la discrepancia entre los estudiosos a la hora de asignarle un tema iconográfico concreto. Asimismo, también son varias las dudas en torno al origen del encargo. Y es que, si bien la obra se conserva en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid, antigua residencia de la familia real española, no está claro que el monarca Felipe II encargara la obra al pintor cretense – como sí hiciera con El Martirio de San Mauricio-.

En realidad, se cree que la obra fue creada con motivo de una visita real a Toledo y que Doménikos aprovechó para presentarse mediante el lienzo al monarca español. No obstante, es también sabido que sus obras no gustaron al monarca y acabaron truncando sus deseos de convertirse en pintor de corte.

La Adoración en el nombre de Jesús es una obra de vital importancia dentro la trayectoria de El Greco, pues demuestra un dominio absoluto en lo referente a la creación de obras de gran envergadura y un audaz control sobre la presencia de múltiples personajes en un mismo lienzo, algunos ilustres, como el mismísimo Felipe II, el papa Pío V o el dux de Venecia Alvise Mocenigo.

La composición de la obra está pues divida en tres ámbitos, el Inframundo, el terrenal y el celestial. Este último está coronado por la forma esquematizada del nombre en latín Jesucristo Hombre Salvador (IHS) y rodeado de ángeles formando un círculo; mientras que en el terrenal aparecen estos personajes ilustres de su historia contemporánea y en el Inframundo el Leviatán es su centro.

En resumen, se trata de una obra característica de El Greco, en la cual sus nociones de pintura veneciana empiezan a dirigirse hacia un estilo manierista propio.

El Greco y sus obras más importantes - La Adoración en el Nombre de Jesús (c. 1579)

El Entierro del Conde de Orgaz (c. 1586-1588)

El entierro del Conde de Orgaz es sin duda alguna la obra más importante de El Greco, así como una pieza única de la Historia del Arte Universal. Como ya hemos comentado en esta lección de unPROFESSOR, El Greco y sus obras más importantes, a lo largo de su vida, El Greco emigró a distintas ciudades y en cada una de ellas fue asimilando elementos de la cultura plástica autóctona.

Pero no fue hasta este momento de su carrera y más concretamente, en este lienzo, El Enterramiento del Conde Orgaz, donde el artista fue capaz de plasmar de un modo heterogéneo y comprensible todas sus competencias plásticas.

El tema del lienzo es sobradamente conocido, un milagro acontecido en la Parroquia de Santo Tomé en Toledo. Así pues, se trata de una obra puramente teológica, cuya iconografía se basa en la tradición oral toledana. Pero, lo audaz de la obra nada tiene que ver con el tema ordenado, sino con la fusión de elementos medievales propios del estilo tardo bizantino cretiense, como por ejemplo la disposición de los personajes, con los más puramente manieristas de la tradición italiana, como podría ejemplificar la supremacía del color frente a la línea y los movimientos dramáticos de sus personajes.

Así, en una composición bidimensional –tan a menudo explotada por la tradición bizantina-, El Greco nos presenta mediante sus tan reconocibles figuras alargadas, personajes contemporáneos de color marmóreo. Cada una de sus figuras está individualizada mediante una psique propia y representando dócilmente el rol asignado por el artista. Los escorzos son inverosímiles y sus colores ácidos y brillantes, capaces de marcar distintos focos de atención.

Otra audacia es la presentación de dos espacios en la obra: el extremo inferior se corresponde al mundo terrenal, natural y que llora al muerto; en el extremo superior El Greco dio rienda suelta a su sentido creativo, logrando confeccionar un espació idealizado que no respondía más que a su naturaleza creadora y le llevaría a ser el artista universal que hoy día consideramos que es.

El Greco y sus obras más importantes - El Entierro del Conde de Orgaz (c. 1586-1588)

El Laocoonte, c. 1610-1614

El Laocoonte es una obra tardía de El Greco. Creada en su período más maduro y bajo una concepción del arte absolutamente secular, la obra fue causa directa del redescubrimiento del artista tres siglos después de su muerte.

Como ya habíamos avanzado, tras su muerte El Greco cayó en el más profundo olvido. No fue hasta medianos del siglo XIX que, de la mano de artistas como Manet, Cézanne, Picasso, Pollock y tantísimos intelectuales vinculados a ellos, adquirió la consideración de antecesor del arte moderno y se alzó como precursor del arte de las vanguardias.

En 1506 tuvo lugar uno de los descubrimientos más importantes en la Historia del Arte, el grupo escultórico helenístico, El Laocoonte y sus hijos. Su descubrimiento en Roma alteró toda concepción estética del arte conocido en el mundo occidental, originando la aparición de varios estilos basados en la exageración del gesto. El tema de origen mitológico, narraba el castigo impuesto por los dioses a Laocoonte y sus hijos.

Nos encontramos pues ante una rareza temática en la producción artística de El Greco, ya que, hasta el momento, siempre había creado obras religiosas o retratos.

El Greco y sus obras más importantes - El Laocoonte, c. 1610-1614

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