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Gustav Klimt, El Beso: significado y comentario

 
Por Ana Prado Antúnez. 7 enero 2021
Gustav Klimt, El Beso: significado y comentario

Gustav Klimt pintó El beso o Los amantes entre los años 1907 y 1908, convirtiéndose en una de las pinturas austríacas más famosas, siendo una de las obras clave del Museo Belvedere. El beso es también una de las más representativas del conocido como Período Dorado de Klimt, momento en el que el artista desarrolló y dominó la técnica de utilizar el pan de oro en sus óleos, combinándola también con la pintura de bronce.

En esta lección de unPROFESOR.com te ofrecemos el significado y comentario de El beso de Gustav Klimt. Una obra que te ayudará a conocer mejor el estilo artístico del fantástico artista austríaco y por qué El beso se ha convertido en una de las obras más icónicas el arte del siglo XX.

Descripción de El beso de Gustav Klimt

Empezamos este comentario de El beso de Gustav Klimt haciendo una descripción. El cuadro representa a una pareja abrazada y envuelta en un gran manto dorado. Un manto que les protege y envuelve mostrando el carácter inmortal de su amor.

  • La figura del hombre está llena de fuerza y masculinidad, remarcado este carácter mediante el motivo geométrico e blanco y negro que adorna su manto.
  • La mujer transmite feminidad y maternidad gracias a la cantidad de flores y círculos que adornan la zona de su manto.

Una mujer y un hombre ajenos al tiempo y a la realidad. Los críticos sugieren que puede ser un autorretrato del pintor y su pareja durante muchos años, Emilie Flöge, aunque también podría ser una de las muchas conquistas románticas del pintor.

El beso oculta el rostro del hombre y se centra en el rostro de la mujer. Los ojos cerrados y la expresión facial de la mujer evocan el abandono, el deleite y el éxtasis. El hombre la abraza sosteniendo a la mujer de forma tierna y cariñosa. Los amantes aparecen en un abrazo rodeados de flores y con un fondo dorado que contrasta con la solidez del abrazo y ofrece a la composición de un aire atemporal.

Gustav Klimt, El Beso: significado y comentario - Descripción de El beso de Gustav Klimt

Significado de El beso de Gustav Klimt

La obra es toda una alegoría del amor, logrando el artista imprimirle un carácter atemporal y universal. Así, el pintor consigue infundir un gran impacto emocional en el espectador al presentar a la pareja de enamorados abrazado como arquetipo de la pasión y la ternura. Las dos figuras aparecen como sacralizadas por el pan de oro que adorna sus ropajes, además de por los copos de oro, plata y platino que cubren el fondo del cuadro.

Una escena de amor llena de color y brillo que muestra a un hombre depositando un casto y dulce beso sobre la mejilla de una bella joven que, sucumbiendo al amor, cierra sus ojos y recibe con complacencia el gesto de amor de su amante. Y es que la mujer es uno de los principales temas de la obra pictórica de Klimt, apareciendo en esta un hombre, pero con el rostro oculto.

Comentario de El beso de Klimt y su estilo

Esta obra muestra una combinación de estilos artísticos entre el Art Nouveau de Viena (Viena Jugendstil) y el movimiento Arts and Crafts, además de una inspiración en los dibujos de espirales típicos de la Edad de Bronce.

Además, El beso es una de las primeras obras del llamado período dorado de Klimt. Un período caracterizado por la introducción de panes de oro y plata en sus lienzos. Una fase que se inicia con el Retrato de Adele Bloch-Bauer (1907) y en la que también se aprecia la influencia del oficio de orfebre del padre del artista.

Klimt, familiarizado con este oficio, utilizó una capa de oro en polvo en esta obra consiguiendo un fondo brillante que funciona como una especie de capullo dorado para los amantes. El beso resulta una obra impactante tanto por el uso del oro como por el tema y las dimensiones del lienzo.

Gustav Klimt, El Beso: significado y comentario - Comentario de El beso de Klimt y su estilo

El contexto histórico de la obra

La carrera artística de Klimt estaba en un momento de decadencia cuando pintó El beso. Antes de comenzar su creación, Klimt se encontraba descorazonado por la cantidad y la dureza de las críticas que habían recibido sus pinturas en el techo de la Universidad de Viena. Los desnudos y su interpretación de la Filosofía, la Medicina y la Jurisprudencia fueron consideradas como pornográficas y “pervertidas”, algo que hizo mella en la reputación y la autoestima del pintor.

En ese momento de pánico artístico en su carrera, Klimt, tras dejar el movimiento secesionista de Viena del que había sido fundador y primer presidente, quiso hacer algo que supusiese una ruptura total con los lazos de la Academia de Bellas Artes y sus normas tradicionalistas. Ya los secesionistas de Viena se habían atrevido a introducir escenas eróticas, pero los desacuerdos dentro del propio movimiento desembocó en una exposición de Klimt.

Una exposición, The Kunstschau, que supone la ruptura con el movimiento y en la que el pintor presenta El beso. Las críticas volvieron a ser muy duras y económicamente fue desastrosa, pero El beso se convirtió en un auténtico éxito desde el primer momento. El gobierno vienés la compró incluso antes de terminarla Klimt.

En 1908 se mostró inacabada en la exposición y el Museo Belvedere se decidió a comprarla por 25.000 coronas, un precio astronómico para la época, teniendo en cuenta que el precio más alto pagado en Austria por una pintura era de 500 coronas.

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Bibliografía
  • Rodríguez Vera, Ana y Gutiérrez, Carmen (2012) Mucho más que un beso. La sensualidad en la pintura de Gustav Klimt, Everest
  • VVAA (2019) Gustav Klimt, Taschen
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