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Monarquías absolutas de la Edad Moderna - Resumen

Por Miguel Glz. Gromé. Actualizado: 28 noviembre 2017
Monarquías absolutas de la Edad Moderna - Resumen

Desde el siglo XVI a prácticamente el XVIII la forma política predominante en toda Europa fue la monarquía absoluta, hereditaria y centralizada, legitimada por derecho divino. El máximo representante del absolutismo monárquico será el rey francés Luis XIV (1638-1715), llamado el ‘Rey Sol’.

A continuación, en esta lección de unPROFESOR.com vamos a estudiar un resumen de monarquías absolutas de la Edad Moderna que se cimentaron en la sociedad estamental del denominado Antiguo Régimen.

Las monarquía absolutas: definición

Desde finales de la Edad Media hasta el siglo XVIII, la forma de gobierno que caracterizó a la mayoría de los estados europeos fue la monarquía absoluta, en la que el rey controlaba todos los poderes del estado y su legitimidad se consideraba de derecho divino, dirigiendo una administración centralizada que pronto sufrió un importante anquilosamiento.

El monarca tendrá en sus manos el poder ejecutivo, legislativo y judicial, el mando del ejército y de las instituciones, así como de toda la administración del estado. Además, todas aquellas instituciones que históricamente se habían utilizado para asesorar al rey serán despreciadas por este, como es el caso de las cortes.

Será un sistema que se apoyará fundamentalmente en la nobleza, que como grupo dominante tendrá los principales cargos y privilegios, así como la propiedad de la tierra; frente a una burguesía con escaso poder aún y que irá tomando poco a poco protagonismo.

En esta otra lección te ofrecemos una definición corta de monarquía absoluta.

Monarquías absolutas de la Edad Moderna - Resumen - Las monarquía absolutas: definición
Imagen: Ciencias Sociales 4º ESO - WordPress.com

La sociedad en las monarquías absolutas

En las monarquías absolutas de la Edad Moderna la sociedad estaba organizada en estamentos con la particular característica de que cada uno de ellos representaba la función social que cumplían sus integrantes. Tres eran estos estamentos: la nobleza, el clero y el estado llano.

Como ya señalábamos, la nobleza era el grupo dominante que realizaba el control social, detentaba cargos públicos y vivía de las rentas de su enorme patrimonio. Se dividía entre alta nobleza, formada por condes, duques, etc., y baja nobleza, que eran básicamente los caballeros.

Otro estamento privilegiado era el formado por el clero, propietario también de tierras y que se encargaba de cuestiones religiosas y culturales. Este grupo tenía una división similar a la nobleza, con un alto clero, formado por cardenales y obispos, y un bajo clero, con frailes, monjas y curas.

El tercer estado o estado llano lo constituía el pueblo en general que no tenía privilegios y recibía una gran carga tributaria. Era la mayor parte de la población, y en él se diferenciaban los campesinos, propietarios o no, y la población urbana, con la burguesía, tanto financiera como comercial, los trabajadores manuales y los marginados.

Luis XIV, el ‘Rey Sol’

De las monarquías absolutas de la Edad Moderna, el prototipo más claro lo tenemos en Luis XIV, rey de Francia, cuyo gobierno también sirvió como modelo para otros soberanos.

El monarca francés alcanza el trono tras un periodo de especial inestabilidad en su país y en el que tuvieron gran peso los presidentes del Consejo Real. Por esta razón, Luis XIV llegó al trono con la firme convicción de gobernar personalmente. Así lo hizo, apoyándose en la creencia de la época de que los reyes gobernaban por derecho divino y recibían su poder de Dios. Por esta razón, su gobierno obligatoriamente debía ser justo y personal. De esta determinación viene la frase: “Yo soy el estado”.

Aunque se apoyó en ministros, como Colbert y Louvois, Luis XIV siempre tuvo la última palabra, llegando el personalismo a su propia iconografía, eligiendo como emblema un sol y glorificándose en obras de arte como el ‘Rey Sol’.

La organización de un estado tan centralizado dio lugar a una gran regulación y al desarrollo de una enorme burocracia, aunque al control central se escapaban algunos grupos y provincias ya que no había medios materiales para un total dominio.

La influencia de Luis XIV en Europa fue también bastante amplia, ya que los soberanos de otros países envidiaban su autoridad y los éxitos que este logró en política exterior. El absolutismo se difundió y también se copiaron las reformas que el monarca francés realizó en la burocracia, el ejército, en el sistema tributario y en su estilo de gobierno personalísimo.

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Imagen: Slideshare

España, de los Habsburgo a los Borbones

En España, con la llegada de los Borbones al poder, encarnada en la figura de Felipe V (1700-1746), se produce un paso más hacia un modelo centralista de tipo francés. La influencia del absolutismo de Luis XIV estaba clara, teniendo en cuenta que Felipe V era su nieto, alejándose este último del mayor carácter pactista de los Habsburgo que, pese a tener monarcas con marcada tendencia personal como Carlos V o Felipe II, continuaron respetando fueros e instituciones de autogobierno de territorios de España.

Felipe V suprimirá a través de los Decretos de Nueva Planta el derecho público aragonés y el de Cataluña, Mallorca y Valencia, imponiendo el derecho castellano. Pero, además, llevará a cabo reformas para una gran centralización administrativa, dando poco valor a las cortes castellanas, que quedaron como nacionales, y que en cuarenta y seis años de reinado solo se reunieron cuatro veces y sin poder legislativo.

Por tanto, Felipe V traza un esquema de monarquía absoluta donde él legislaba, controlaba la administración e impartía justicia. Esta tendencia seguirá con esta casa real e irá cambiando con las influencias propias que entrarán en el siglo XVIII y la llegada del Despotismo Ilustrado.

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Inglaterra: los Tudor y los Estuardo

En Inglaterra, el absolutismo real comienza con fuerza con la dinastía de los Tudor. Enrique VII (1485-1509) diseña un gobierno monárquico centralizado en el que desecha al Parlamento, que en reinados anteriores había sido un arma de control del poder por parte de la aristocracia, apoyándose en un camarilla de consejeros personales.

Su hijo Enrique VIII (1509-1547) continuará la senda marcada por su progenitor de centralización política, llegando su poder personal a enfrentarse a la Iglesia, dando lugar al cisma anglicano y a transferirse el control de todo el aparato eclesiástico. Además, llevará a cabo una reforma administrativa que recortará a la nobleza el poder para aplicar justicia. Isabel I (1558-1603) marcará otra época de absolutismo inglés, con un creciente expansionismo y un gran impulso del mercantilismo.

La llegada de la dinastía Estuardo a Inglaterra con Jacobo I (1603-1625) dará lugar a nuevas tensiones con el Parlamento, que finalmente desembocarán en la disolución de este órgano por Carlos I (1625-1649), en un intento de restaurar el absolutismo, provocando una guerra civil y el fin momentáneo de la monarquía.

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Europa Oriental

Dentro de monarquías absolutas de la Edad Moderna que imperaron en esta parte de Europa destaca en Rusia el instaurado por Pedro I y en Prusia, el de Federico Guillermo I.

El caso ruso es tal vez el más particular, ya que la monarquía absoluta llegó casi al siglo XX. Pedro el Grande (1682-1721) es tal vez el monarca que encaja más con el absolutismo de corte europeo, ya que trató de realizar una reforma centralizada, reorganizó el ejército y controló a la aristocracia con nuevos títulos y reincorporó a la nobleza media a un ejército y una administración modernizados. También la Iglesia fue sometida al estado y se dobló el tamaño de la burocracia.

En Prusia, su modelo absolutista es muy particular ya que fueron capaces de reciclar de forma productiva las tradicionales instituciones representativas de la aristocracia cuando estas ya no tenían poder, usándose como instrumento del estado central. Dentro de los monarcas prusianos destacó Federico Guillermo de Hohenzollern (1713-1740), que basó su poder en el fortalecimiento del aparato militar-burocrático, con un Comisariado General de Guerra que le sirvió para reinar y controlar todo el estado. Fortaleció enormemente el ejército prusiano, de ahí su apelativo de ‘Rey Sargento’.

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2 comentarios
Su valoración:
nicole.
muy buena informacion
Gastón
Explica por qué el rey estaba interesado en difundir esta idea de Fidelidad y sumision..
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