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Funciones del esqueleto

 
Por Francesca Balada. 28 diciembre 2020
Funciones del esqueleto

El esqueleto es una estructura interna característica de los animales vertebrados, además de dar forma al cuerpo de estos animales y proporcionar el soporte para los tejidos blandos, realiza otras funciones menos evidentes pero igualmente importantes. En esta lección de unPROFESOR explicaremos cuáles son las funciones del esqueleto tanto a nivel mecánico como a nivel metabólico.

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El esqueleto humano y sus funciones

Como ya hemos apuntado, el esqueleto es capaz de llevar a cabo funciones de tipos muy diferentes. Esto es posible gracias a las características de los huesos, las piezas que componen el esqueleto.

Los huesos están formados por dos tipos de componentes bien diferenciados: una parte externa inerte y una zona más interna de tejido vivo. Están constituidos por el tejido óseo y, en algunos casos, por una matriz interna de tejido esponjoso: la médula ósea.

Que el hueso esté compuesto de una estructura mineral y de tejido vivo explica porque es capaz de llevar a cabo dos tipos de funciones muy distintas:

  • El tejido vivo es el responsable de las funciones metabólicas del esqueleto
  • La matriz externa mineralizada es la responsable de las funciones mecánicas

Funciones mecánicas del esqueleto

Dentro de las funciones del esqueleto, destacamos la mecánica. Gracias a la presencia en los huesos de una matriz externa de gran dureza y resistencia, el esqueleto tiene la capacidad de realizar funciones de tipo mecánico, es decir, funciones relacionadas con la estructura y el movimiento del organismo.

Soporte y protección de los tejidos blandos

La dureza y resistencia que caracteriza a los huesos gracias a su matriz mineralizada, es la que hace posible que el esqueleto cumpla con dos funciones de tipo estructural:

  • Función de soporte: El esqueleto es una estructura rígida (parecida a un andamio) que sostiene los tejidos blandos y los músculos dando forma al organismo y posibilitando el mantenimiento de la posición de los distintos órganos y tejidos. Los huesos largos, que se unen a los músculos esqueléticos y las vértebras (huesos irregulares)que forman la columna vertebral, tienen un papel especial en la función de soporte, porque aguantan el peso del cuerpo y permiten el mantenimiento de la postura tanto en posición estática como en movimiento.
  • Función de protección: El esqueleto protege los órganos vitales del organismo, porque forman cavidades que encierran en su interior los órganos protegiéndolos de los traumatismos. Por ejemplo: Los huesos planos del cráneo protege el cerebro y los que forman la caja torácica protege los pulmones y el corazón. Los huesos irregulares también tienen un papel importante en la protección de órganos. Las vértebras que forman la columna vertebral protegen la médula espinal.

El esqueleto participa en la generación de movimiento

El esqueleto está formado por un conjunto de huesos que se unen entre sí por medio de articulaciones. Estas uniones son en muchos casos móviles, de manera que permiten el desplazamiento relativo entre los huesos en contacto. La presencia de articulaciones móviles en el esqueleto permite el movimiento de forma pasiva, mientras que los músculos son los responsables activos de generar estos movimientos mediante la contracción muscular.

  • Los huesos largos que forman las extremidades y algunos huesos planos (como los que forman la escápula y la pelvis) son puntos de unión para los músculos. De esta forma, estos huesos actúan como el punto de apoyo (palanca) que hace posible el movimiento, porque se desplazan desde la articulación cuando los músculos esqueléticos se contraen.
  • Otros tipos de huesos como los huesos cortos o los huesos sesamoideos (que forman parte de los extremos de los tendones) forman parte de ciertas articulaciones y, por lo tanto, también contribuyen a la realización de ciertos movimientos.
Funciones del esqueleto - Funciones mecánicas del esqueleto
Imagen: Slideshare

Funciones metabólicas del esqueleto

Seguimos hablando de las funciones del esqueleto hablando de la segunda función: la metabólica. El conjunto de reacciones bioquímicas que tiene lugar en los organismos vivos se conoce con el nombre de metabolismo. El esqueleto, además de sus funciones mecánicas, participa en el metabolismo gracias a la actividad de las células que forman parte del tejido óseo y la médula ósea.

Homeostasis de minerales

En los vertebrados el medio interno que baña los tejidos tiene una composición estable apropiada para la supervivencia de las células. El mantenimiento de estas condiciones de estabilidad en la composición y propiedades del medio interno del organismo es el proceso que se conoce con el nombre de homeostasis. Este medio interno, cuyas condiciones se mantienen constantes; está compuesto por agua que contiene una serie de compuestos en disolución, entre los cuales se encuentran el fósforo y el calcio en forma de iones.

La matriz mineral del hueso contiene grandes cantidades de calcio y fósforo en forma de fosfato de calcio y carbonato de calcio (sales). Por lo tanto, los huesos son almacenes de estos dos elementos químicos. Además de formar parte de los huesos, el fósforo y el calcio, en su forma iónica, realizan funciones metabólicas de vital importancia en los organismos vivos:

  • El calcio es imprescindible para el buen funcionamiento de las células. La función del Calcio, en su forma iónica, es crítica en muchos procesos bioquímicos como son la excitabilidad neuromuscular, procesos de coagulación sanguínea, el desencadenamiento de reacciones enzimáticas y la permeabilidad de las membranas celulares.
  • El fósforo es fundamental para la síntesis de nucleótidos como el ATP (molécula que almacena la energía química que utilizan las células) y el AMP que actúa como mensajero químico y los ácidos nucleicos (ADN y ARN) que contienen y transmiten la información genética.

Las formas iónicas del Calcio y el Fósforo circulan por la sangre. Cuando las concentraciones de fósforo y calcio disminuyen en la sangre, las células del tejido óseo, son capaces de movilizar parte del fósforo o el calcio almacenado en su matriz mineral para compensar el déficit de estos elementos, liberándolos al torrente sanguíneo.

Función hematopoyética

Esta es otra de las funciones del esqueleto. La hematopoyesis es el proceso de formación de células sanguíneas. Estas células tienen una vida relativamente corta y deben reponerse de forma constante.

La médula ósea roja presente en algunos huesos es la encargada de producir células sanguíneas. La médula ósea roja contiene células madre a partir de las cuales se producen los distintos tipos de células sanguíneas mediante procesos de diferenciación celular.

Almacenamiento de triglicéridos

Los triglicéridos son lípidos (grasas) que se almacenan en el organismo como fuente de energía y son los principales componentes de la grasa corporal.

La médula ósea amarilla, presente en algunos huesos, contiene gran cantidad de adipocitos (células grasas) que son las encargadas de sintetizar triglicéridos y almacenarlos en su interior en grandes vesículas.

Funciones del esqueleto - Funciones metabólicas del esqueleto

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Bibliografía

Ulrich Welsch. (2009) Histología. Madrid [etc.]: Médica Panamericana

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