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El grito de Munch - Comentario de un experto

Por Juana Moreno. Actualizado: 28 junio 2018
El grito de Munch - Comentario de un experto

El paso del tiempo ha convertido El grito en todo un icono cultural como ha pasado igualmente con la Gioconda de Leonardo da Vinci y otras muchas grandes obras maestras. El grito es el título que toman cuatro versiones pintadas por Edvard Munch, siendo la más famosa la que se encuentra en la Galería Nacional de Oslo (Noruega) terminada allá por el año 1893. A continuación, en esta lección de unPROFESOR trataremos de realizarle un breve y conciso comentario de un experto sobre El grito de Munch, sin duda una de las obras expresionistas más conocidas del siglo XX.

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El grito de Munch y el expresionismo

El grito de Munch se considera una de las grandes obras maestras del expresionismo. Ahora bien ¿qué es el expresionismo? Se trata de una de las manifestaciones artísticas más importantes del siglo XX con la que los artistas quisieron expresar esas emociones interiores difíciles de plasmar pues… ¿cómo representarías tú la desesperación, la pena, la melancolía…?

Eso mismo es lo que los expresionistas reflejaron en sus pinturas a través de deformaciones violentas, de ciertas exageraciones en la expresión de los personajes, mediante la utilización de colores vivos e intensos… esa era su manera de transmitir cual era la situación personal en la que se encontraba ya no solo individualmente sino también de la sociedad.

Traslademos todo esto que hemos dicho al cuadro de Munch. ¿No creéis que se hace palpable?, si ¿verdad? Y es que el objetivo de Edvard Munch no era otro que el de expresar su sentimiento de soledad y angustia.

Para comprender esto no hay nada más que saber un poco de la vida de dicho autor y es que Munch desde muy pequeño quedo huérfano de madre; su padre que era médico se encargaba de atender a las familias más humildes y al no tener quien cuidase de su hijo se lo llevaba consigo, por lo que desde niño estuvo rodeado de la pobreza, enfermedad y por lo general de situaciones dramáticas… También al poco de tiempo de fallecer su madre, fallecieron sus dos hermanas, por lo que la muerte es algo que estuvo muy vigente en la vida de este artista. Se dice de él que no nació para ser feliz.

Munch nos detallaba en un diario escrito en 1892: “estaba allí, temblando de miedo. Y sentí un grito fuerte e infinito perforando la naturaleza”. Por tanto, con El grito no hay ni que decir que supo comunicar a través de esta pintura todos los hechos que le marcaron a lo largo de su vida los cuales le lanzaron a manifestar ese grito visceral.

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Imagen: La bohemia - blogger

El Grito: Análisis técnico y formal

En el apartado anterior te hablábamos un poco de la temática y del artista, sin embargo, ahora vamos a ver cuáles fueron los aspectos formales y técnicos a lo que este recurrió y que contribuyeron a expresar esa inquietud en el espectador.

En primer lugar, lo que vemos es una figura casi cadavérica en la que, según las fuentes, dicen de haberse inspirado en una momia peruana que Munch vio en una exposición universal de París. Esta aparece aterrada, llevándose las manos hacia los oídos, con la boca totalmente desencajada al igual que los ojos.

La emisión del grito parece hacerse presente en la naturaleza que lo rodea con esas trazas ondulantes, tras él, dos siluetas de personas en el puente pasan desapercibidos y ajenos a la angustia del hombre.

Por lo que respecta a la composición, vemos contornos sinuosos aplicados sobre la figura central, el fiordo, del que también hace mención en su diario creando esa sensación de dinamismo y agitación. Por el contrario, las líneas rectas de la barandilla, así como las del suelo del puente, nos trasmiten quietud y pasividad.

Es una pintura donde queda claro la predominancia del color sobre la línea, colores además que son planos, arbitrarios, que llenan de fuertes contrastes el cuadro, entre la gama cálida con esas tonalidades anaranjadas, rojizas… y la gama fría con el azul del mar. La técnica es óleo sobre lienzo.

En cuanto a la luz es absolutamente antinaturalista, no hay ningún foco determinado de donde provenga la luz, por lo tanto, no hay juegos de luces y sombras. El punto de fuga, referente a la perspectiva es claramente visible, pues se encuentra en esa diagonal que nos conduce al final del puente.

Para terminar, nunca mejor que con una curiosidad y es que, en la versión de 1893, tras la pintura hay el que sería el primer intento de realizar la obra, aunque sin acabar y con aquellos colores más importantes ya resaltados. También se puede apreciar como el personaje principal se encontraba más al centro de la composición.

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