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Venus del espejo, Velázquez: comentario y análisis

 
Por Ana Prado Antúnez. 10 octubre 2022
Venus del espejo, Velázquez: comentario y análisis

En el siglo XVII, España vive inmersa en una profunda crisis al perder la hegemonía en Europa, padecer epidemias y hambrunas y las luchas religiosas de la Contrarreforma. En este momento surgen algunos de los grandes genios de la pintura como Velázquez y Murillo, integrando el llamado Siglo de Oro español.

En la obra Venus del espejo de Velázquez es una obra original por la sensualidad que plasma y por cómo nos muestra el rostro de la diosa reflejado en un espejo, enlazando erotismo y belleza. En esta lección de unPROFESOR.com te ofrecemos un completo comentario y análisis de la Venus del espejo.

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Análisis técnico de la Venus del espejo

Esta obra titulada Venus del espejo fue pintada por Diego Velázquez, si bien no está clara cuál es la fecha de realización de la obra. Se sospecha que fue ejecutado entre los años 1648 y 1650, en el segundo viaje a Madrid. Si bien también se piensa que podría haberse realizado en la misma época que Las Hilanderas, abriéndose una tercera teoría que apunta a que podría fecharse poco antes del segundo viaje del pintor a Italia.

Un óleo sobre lienzo de estilo Barroco y tiene unas dimensiones de 1.22x 1.77 metros. Se ubica en la National Gallery de Londres y pertenece al género del desnudo femenino desde la óptica barroca, esto es, con un predominio de las líneas curvas y las diagonales dentro de un equilibrio, un excelente uso del color y luces suaves y sutiles.

Tema de la Venus del espejo

El tema de la obra es mitológico y nos muestra a Venus, la diosa del amor, recostada y mirándose en un espejo sostenido por un Cupido. Un tema que ya tenía precedentes en obras de pintores de la escuela veneciana como Tiziano, Veronés, Rubens, Tintoretto o Giorgione.

La novedad en la obra de Velázquez es que nos muestra a la Venus de espaldas, recostada sobre un tafetán gris y unas sábanas blancas. Cupido sujeta un espejo de marco oscuro y decorado con unas cintas azules. La diosa tiene frente a sí una cortina de color carmín que contrasta con piel blanca y sus cabellos oscuros. Ella se mira en el espejo embelesada o complacida con lo que contempla. El pequeño Cupido también la observa absorto en su rostro.

Composición de la obra

La composición viene marcada por una serie de curvas y una diagonal marcada por la pierna de Venus. Las sinuosidades se encuentran también en las sábanas y en el cobertor de tafetán gris, aportando una gran sensualidad a la obra.

Otra línea diagonal va desde la mirada de la diosa hacia Cupido y el espejo marcando una línea ascendente hacia el fondo rojo. Esa composición y el espacio reducido en el que se desenvuelve la escena contribuye a crear una sensación de intimidad.

Técnica empleada

Por lo que respecta a la técnica, en este momento el pintor ha alcanzado su madurez. El color predomina sobre la línea, recurriendo Velázquez a tonos cálidos y a contrastes de color que permiten destacar el color nacarado de la piel de la Venus frente al gris oscuro del tafetán o el rojo de las cortinas, incluyendo también una gran variedad de matices. Velázquez recurre a unas pinceladas sueltas y nítida, poco empastadas, y con un uso de la luz que permite crear una atmósfera cálida e íntima.

La perspectiva es área, poco profunda y se desarrolla en varios planos de profundidad que consiguen unir las zonas más importantes de la escena: la cama, la diosa, el espejo, Cupido y la cortina.

Significado de la Venus del espejo

Esta obra de Velázquez tiene un significado complejo, considerándose un cuadro excepcional al superar su época y mostrar una pincelada preimpresionista, cercana a las corrientes de finales del XIX y una representación poco convencional de la Venus al mostrarla de espaldas. Al mostrar el trasero, Velázquez conecta con la tradición barroca, con pintores como Rubens.

Entre los significados de la Venus del espejo se destacan:

  • Velázquez consigue humanizar la mitología y nos presenta el cuerpo femenino de la diosa de manera naturalista y con una gran belleza tanto en el rostro como en su cuerpo.
  • El que aparezca mirándose en un espejo también nos introduce otro de los temas barrocos, la vanidad. La diosa queda humanizada al recrearse en la contemplación de su rostro y envaneciéndose ante su belleza.
  • Otro de los significados es cómo el amor, representado en la obra por Cupido, se rinde ante la belleza y el erotismo que derrocha la diosa.
  • Pero el espejo también introduce al espectador al encontrarnos con la mirada de la diosa en su superficie. Así, el pintor y el espectador reflexionan en el mismo plano sobre el amor, la belleza y el erotismo, siendo este uno de los pocos desnudos realizados durante el Barroco en España.
Venus del espejo, Velázquez: comentario y análisis - Significado de la Venus del espejo

Comentario de la Venus del Espejo

Como ya hemos señalado, la Venus del espejo de Velázquez es una obra realmente única, ya que en su época la pintura mitológica fue realmente minoritaria frente a ingente producción de temática religiosa de la época. Su inspiración fue un lienzo de Tiziano, perdido durante el siglo XI, y que formó parte de las colecciones reales de la corte española. Este lienzo fue copiado por Rubens, conservándose en la National Gallery de Washington.

El mito de Venus fue una de las fuentes inspiración para la pintura de contenido más sensual. Velázquez no sólo se inspira en la Venus del espejo de Rubens y Tiziano, también lo hace a su estilo y ofrece una visión natural del mito al igual que en Las Hilanderas, aportando más cercanía y sensualidad. Así, la diosa no parece tan inalcanzable y la muestra como una mujer real. El mito se humaniza, pero Velázquez sigue el gusto barroco y nos presenta a la diosa en una escena íntima, en su tocador y mostrándonos un momento de coquetería. Venus se regocija ante su belleza y el Amor, seducido por su encanto, se rinde ante ella.

Velázquez representa a Venus, diosa del amor, del deseo, la belleza y la fertilidad, pero sin recurrir a los atributos clásicos con los que se solía hacer. Así, faltan objetos como las rosas, las joyas y el mirto y, además, se presenta de espaldas, insinuando más que mostrando y dejándonos admirar el tono blanco, suave y delicado de la piel de la diosa.

Con ella aparece un Cupido alado, sin más atributo que sus alas, dejando a un lado su arco y sus flechas y con una cinta que parece simbolizar la unión entre la diosa y el niño. El rostro de ambos está esbozado con manchas de color y en los que se muestra la adoración de Cupido por Venus y como se rinde a ella.

El espejo es un elemento que también nos llama la atención y que constituye un recurso utilizado por Velázquez para introducir al espectador en la obra al mirarnos la diosa y hacernos partícipes de ese momento de autocomplacencia. El rostro de la diosa lo realiza Velázquez al estilo de los maestros holandeses, desenfocando la imagen y recurriendo así a un recurso también empleado por pintores anteriores como Quentin Massys o los hermanos Van Eyck. La impronta de la influencia de Tiziano queda patente en el tratamiento de los pliegues de las telas.

A las influencias recibidas por Velázquez, se suman las que dejo el pintor en otros autores. Tras la Venus del espejo, los pintores posteriores llevarán a cabo desnudos sin tantas limitaciones y abordando directamente el desnudo de una mujer sin tener que recurrir a un mito. Así, tanto Goya como Manet mostrarÁn el desnudo de una mujer. En el caso del primero tenemos su Maja desnuda y, en el de Manet, Olimpia, una prostituta.

Venus del espejo, Velázquez: comentario y análisis - Comentario de la Venus del Espejo

Quién es la Venus del espejo

En el caso de Velázquez, se abre un nuevo interrogante: ¿Quién fue la Venus del espejo?, ¿fue la amante de Velázquez? Esta Venus morena, hasta ese momento solía representarse rubia, presenta muchos interrogantes sin una clara resolución. Así, su primera referencia documental data de 1651, año en el que aparece recogido en un inventario de las posesiones del Marqués del Carpio, sobrino nieto de, Conde Duque de Olivares, uno de los mecenas de Velázquez.

Sea como fuere, en los últimos años se considera que esta obra se realizó durante su segundo y último viaje a Italia, lugar en el que el pintor se sintió lo suficientemente libre como para pintar un desnudo de esas características.

  • La utilización de modelos para la realización de desnudos femeninos no estaba bien considerada, algo que llevaba a inspirarse o decir que se inspiraban en damas ficticias y en otras obras de arte en las que aparecieran mujeres desnudas. Una de las teorías es que Velázquez se inspiró en la escultura del Hermafrodita Borghese o en desnudos de la Capilla Sixtina realizados por Miguel Ángel.
  • Una segunda tesis señala que la mujer del cuadro podría ser una de las criadas del Marqués del Carpio, posterior dueño de la obra y hombre con fama de mujeriego.
  • También se incluyó en la lista de posibles musas a la pintora italiana Lavinia Triunfi o una amante del pintor con la que habría tenido un hijo. Lavinia o Flaminia Triunfi se identifica con Flaminia Triva, una joven de 20 años, hermana y colaboradora de su hermano, el pintor veneciano Antonio Domenico Triva, uno de los discípulos de Guercino.
  • Por último, también se considera que la Venus podría ser la misma modelo que aparece en Las Hilanderas y en La Coronación de la Virgen.

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Bibliografía
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