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Érase un hombre a una nariz pegado: comentario y análisis

 
Por Rut Blasco. 28 marzo 2023
Érase un hombre a una nariz pegado: comentario y análisis

Seguro que alguna vez has escuchado la frase de "Érase un hombre a una nariz pegado", referido a alguien con una nariz bastante prominente. Lo que quizás no sepas es que esta oración pertenece al soneto titulado A una nariz, de Francisco de Quevedo. Este poema escrito en el siglo XVII parodia el tamaño de una nariz, ¿te atreves a descubrir a quién pertenecía este gran apéndice?

En esta lección de unPROFESOR vamos a explicarte el comentario y análisis de Érase un hombre a una nariz pegado, para que puedas entender todo el sarcasmo que se esconde entre sus versos.

Comentario de Érase un hombre a una nariz pegado (A una nariz de Quevedo)

El poema A una nariz es obra de Francisco de Quevedo y se trata del soneto más famoso del autor, que pertenece a la categoría de poesía satírica. El tema resulta fácilmente identificable, desde las primeras palabras: Quevedo pretende humillar a alguien, pero ¿sabes a quién?. El destinatario de este mensaje es, ni más ni menos, que su mayor adversario poético: Góngora, que se convirtió en su rival literario y personal. En unProfesor te hablamos sobre la rivalidad entre Góngora y Quevedo.

Un hombre con una nariz tan grande es un ejemplo de una deformidad o exageración ridícula que hacen que el objeto se convierta en un comentario burlesco. Se trata de un soneto formado por dos cuartetos y dos tercetos en el que se pueden identificar dos partes bien diferenciadas.

Parte 1 de A una nariz

"Érase un hombre a una nariz pegado,

érase una nariz superlativa,

érase una nariz sayón y escriba,

érase un pez espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,

érase una alquitara pensativa,

érase un elefante boca arriba,

era Ovidio Nasón más narizado.

Érase el espolón de una galera,

érase una pirámide de Egipto,

las doce tribus de narices era."

La primera parte va del verso 1 al 11 y describe con ironía y crueldad, la nariz de un hombre. Emplea una larga lista de metáforas para lograr su objetivo. El autor lo expresa con adjetivos en grado superlativo, como por ejemplo "érase una nariz superlativa". Esto le ayuda a expresar la idea máxima de lo que está describiendo y que el lector se imagine una nariz incomparable.

El resto de las metáforas que se emplean en esta primera parte, cada vez son más hirientes, hasta llegar a la más cruel, en el verso 11: "las doce tribus de narices era", donde Quevedo expresa su máximo desprecio por esa nariz. Resulta gracioso que el autor, en ningún momento utiliza la palabra grande para describir a la nariz, sino que dice cosas muy peores para ridiculizar a Góngora.

En esta primera parte el autor insiste mucho en la fealdad y desprecio que le produce la grandeza de esa nariz, tanto que le ha llevado a escribir su poema.

Parte 2 de A una nariz

"Érase un naricísimo infinito,

muchísimo nariz, nariz tan fiera

que en la cara de Anás fuera delito."

La segunda parte de A una nariz va de los versos 12 al 14, es decir se trata del último terceto y concluye todo lo dicho anteriormente. El verso 12, que dice "érase un naricísimo infinito", resume todas las características que se han nombrado en las estrofas anteriores.

En cuanto a los recursos expresivos o figuras retóricas que emplea Quevedo en este poema, es importante destacar que toda la obra es una sucesión de metáforas descriptivas, cuyo fin principal es la humillación del hombre al que va dedicado el poema.

Érase un hombre a una nariz pegado: comentario y análisis - Comentario de Érase un hombre a una nariz pegado (A una nariz de Quevedo)

Análisis de Érase un hombre a una nariz pegado (poema A una nariz)

Ahora ya has leído el poema y sabes interpretar qué es lo que sus versos te están diciendo. Por eso, creemos que es momento de dar un paso más y adentrarte en la estructura interna del soneto con este análisis que te presentamos. En este análisis hablaremos acerca del contenido y de la forma del soneto A una nariz

El tema

El tema de A una nariz es un ataque con ironía o sátira hiriente hacia el apéndice nasal de Góngora. A su vez, Quevedo lo tilda de judío y narigudo, que era un típico prejuicio de la época. Esto es a causa de que Góngora tenía un antepasado judío, lo que suponía estar bajo sospecha de la justicia.

Argumento

La nariz de Góngora es el instrumento de crítica satírica que emplea Quevedo para escribir su soneto A una nariz. Podemos ver como el autor usa alusiones a la mitología, a la religión y habla de objetos que recuerdan a un apéndice nasal exagerado.

División del poema

El poema es un soneto que está dividido en dos cuartetos iniciales y dos tercetos finales.

Métrica y rima

La rima es consonante. En los cuartetos la rima es ABBA y en los tercetos es CDC y DCD. En cuanto a la métrica, podemos ver que el soneto está compuesto por versos endecasílabos de Arte Mayor, típicos en los sonetos de la época.

Recursos estilísticos

El poema está repleto de recursos estilísticos y estos se pueden encontrar, prácticamente en cada verso. Te mostramos cuáles son, para ver si eres capaz de identificarlos en el texto:

  • Anáfora: En casi todo el soneto, aparece la palabra “érase” a inicio del verso. Versos 1-2-3-4-5-6-7-8-9-10-12.
  • Hipérbole: Todo el poema es hiperbólico. Verso 2 "superlativo" y verso 12 "Naricísimo").
  • Metáfora: Verso 10 "una pirámide de Egipto" y verso 11 "las doce tribus de narices era."
  • Personificación: verso 6 "erase una alquitara pensativa."
  • Comparación: Verso 4 "pez espada muy barbado.", verso 5 "reloj de sol malencarado.", verso 7 "elefante boca arriba.", verso 9 "espolón de una galera." y verso 10 "pirámide de Egipto."
  • Ironía: Todo el soneto es irónico.

Ahora ya conoces el comentario y el análisis de la obra de A una nariz de Francisco de Quevedo. Así que la próxima vez que escuches la frase de "Érase un hombre a una nariz pegado", sabrás a qué se refiere y quién es el destinatario de esta sátira. Si quieres seguir aprendiendo más acerca de este tema y conocer otras obras interesantes de la poesía, no dudes en consultar nuestro apartado de lectura.

Érase un hombre a una nariz pegado: comentario y análisis - Análisis de Érase un hombre a una nariz pegado (poema A una nariz)

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Bibliografía
  • Espí Forcen, C. (2015). Érase un hombre a una nariz pegado. La fisiognomía del judío en la baja edad media.
  • Franco Alemán, A., & Martel Ojeda, R. (2016). Un hombre a una nariz pegado. Sitúate: revista digital de situaciones de aprendizaje.
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